jueves, 4 de junio de 2015

Capítulo ocho:

Capítulo ocho:
                 
Mónica sigue ocultándole eso a Marcos y Nico, y también a sus padres.
Gael no fue el único que murió aquella tarde.
Abortó.
Cuando Gael la golpeó, abortó.
Está en su cuarto, tumbada en la cama mirando al vacío cuando reúne el valor suficiente y coge el móvil y le escribe a Nico.
¿Podemos vernos más tarde?
Al instante llega la respuesta.

En la puerta del cine de Callao Mario espera a Maia.
La chica llega enseguida.
Va preciosa, como siempre.
Cuando Aator murió ella se tiñó el pelo de negro.
Ella después del entierro de Aator le confesó llorando por qué.
Era bonito cuando me llamaba rubia él. Ya no quiero que nadie más vuelva a hacerlo.
Es extraño también verla vestir de otro color que no sea de luto desde entonces.
Va con un abrigo marrón y unos vaqueros desteñidos.
Y el pelo con el flequillo a un lado, negro como el carbón.
Lo saluda con dos besos y hasta parece que le sonríe.
-¿Qué peli te apetece ver, guapa?
Ahora sí que le sonríe, y a él se le desboca el corazón.

-¿Qué cojones quieres?- Rebeca descuelga el teléfono. Es Guille.
-Qué buen humor, nena.- Se ríe él al otro lado de la línea.
-Es que no sé, si has visto que te he colgado nueve veces, ¿por qué mierda lo intentas una décima?
-¿He hecho algo?- Pregunta Guille, acojonado.
-¡Qué no has hecho! Ven a mi casa ahora mismo que te lo voy a explicar yo.- Coge el bote de nata de encima de la mesa y lo bate cerca del móvil, para que Guille lo escuche.
-Joder, me habías asustado. Iba de camino a tu casa.

Eme llega a casa. No ha podido estar con Cris casi nada de tiempo porque su padre enseguida la ha recogido. Se ha pasado todo el camino en taxi llorando a mares. Su novia se está muriendo.
Alma está viendo la tele en el salón, y Hugo está con Lucas en su cuarto.
No es momento para hablar con él sobre la nueva inquilina. Ni es momento, ni tiene ganas.
-¿No sales ésta noche?- Le pregunta Alma.
Eme no le responde.
Sigue llorando, callada.
Alma se levanta del sofá, asustada.
-¿Estás bien?
Eme intenta contener las lágrimas sin éxito, porque explota por dentro en mil llantos más.
Alma dubitativa la abraza.
La chica llora en su hombro.

-¿Por qué mierda me hacéis esto?- Cris estampa el cenicero de su cuarto en la pared.
Llora a mares sentada descalza en su cama, apoyada en la pared.
Era un recuerdo de cuando fue con sus padres a París, pero ya no lo va a estrenar siquiera.
Con quince años y sin haber fumado nunca, se va a morir de cáncer.
Su padre entra en la habitación por el ruido.
Cris se levanta de la cama.
-¡Sal de aquí! ¡Fuera!- Grita Cris fuera de sí. No quiere que su padre la vea llorar.
Pero su padre no sale, le grita.
-¿Qué cojones te pasa? ¿Por qué rompes eso?
Las lágrimas le arañan la voz hasta quebrársela cuando le medio grita a su padre:
-¿Qué te pasa a ti? ¿Qué te pasa a ti que ves que me estoy muriendo y ni con ésas me dejas salir sola?
Su padre suspira.
-No queremos que veas a Eme, ¿no lo entiendes?
-¿Y no entiendes tú que aunque no la vea la amo?
Su padre niega con la cabeza.
-Qué estupidez. ¡Qué vas a saber tú de amor con quince años!                               
-El estúpido aquí eres tú, que no entiendes que dos personas del mismo sexo se puedan amar.
Boca cerrada.

Ésta vez sí que van a hacer bien las cosas las dos.
Ésta vez sí, ésta vez será para siempre.

Eme le ha contado a Alma lo de su chica, y ha descubierto en su nueva compañera de piso una amiga.
-¿Sabes lo qué tienes que hacer? ¡Ganarte a sus padres! ¡Gánatelos, eres una chica encantadora! Y si no lo consiguieses, ve a por Cris. Se nota que ésa chica te quiere por lo que me has contado, y si yo fuera tú, no renunciaría a algo tan grande. Nada es eterno en ésta vida. Ahora lo que tienes que aceptar es que se acabará, y tratar de aprovechar cada segundo.
En ése momento suena su móvil.
Cris la está llamando.
-Mira, es ella.- Eme señala su móvil.
-Bueno, respóndele. Yo, mmm, voy a la cocina a prepararme un sándwich.- La anima Alma, contenta.
Eme asiente y Alma sale.
Responde rápidamente.
-¡Princesa!- Exclama Cris. La nota feliz al otro lado de la línea.
-¿Cielo?

-¿Qué hacemos ésta noche?

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