sábado, 20 de junio de 2015

Capítulo diez: *Editado

Capítulo diez:
                 
Para muchos no habría pasado nada en ése cine si no se han metido mano con la tía en cuestión. Para Mario, haber rozado la mano de Maia supone un mundo.
Él no es virgen, y ha besado a más chicas de las que recuerda, pero con Maia todo es distinto, todo es por primera vez.
Él la mira. La película terminó hace rato.
-¿Dónde vamos ahora?- Le pregunta frente a las puertas del cine.
-¿Qué te parece si a ésa pizzería? Tengo hambre.

Joaquín se sobresalta cuando empieza a sonar su teléfono en el bolsillo de su pantalón.
Responde rápidamente.
-¿Dónde estás?- Le pregunta la chica al otro lado de la línea.
-¿Dónde estás tú? Yo ya he llegado a Montera.
-¿Traes lo que te pedí?
El chico se asegura de que no haya nadie cerca antes de responderle:
-Sí, ¿y tú los trescientos pavos?
 -Claro. Pero esto tiene que ser rápido, no quiero que nos vea nadie.
-¿De verdad que es para tu padre?
-Ya te lo he dicho; mi padre es un amante de las armas y la caza. Un coleccionista.
-No quiero tener ningún problema por venderte esto.
-Ni lo vas a tener. Estate tranquilo. Mira, ya te veo.
La chica cuelga la llamada y se acerca a él.

Eme llega a la casa de Cris en su moto y ella la está esperando sentada en el portal.
La chica saluda feliz a Eme con un beso tímido en los labios y se monta detrás de ella.
Y juntas se pierden por Madrid.
 No hubo bar que no visitaran aquella noche, no hubo copa que no se tomasen, y Cris no volvió a casa. No fue la única. Pero eso lo sabréis más tarde.

Ainara está en su habitación con el portátil.
Ésta noche no tiene pensado salir.
Tampoco tiene ganas.
Con todo lo de Marcos… Y eso que ocurrió hace un mes.
Pero sigue presente.
Pone la canción Si llueve en Sevilla de Andrés Suárez y su móvil suena, con un mensaje de Omar.

                                    Fui a una torre que brillaba y vi,
                                    Cómo nos temblaba el cielo,
                                    Fue como lo cuento, fue así
                                    Olvidé que había concierto.

La chica suspira cuando termina de leerlo: Mi madre me ha dicho que viniste a verme cuando estaba en el hospital. ¿Y eso?
Ya no sabe si quiere la información que antes sí que quería.
La clave está en olvidar a Marcos, pero ella quería saber por qué ellos dos se llevaban tan mal.

                                    Fuimos en pasado a un tablao flamenco,
                                    Y pude ver el cielo desde abajo.


Y con la voz del artista al que acaba de escuchar por primera vez de fondo, le responde a Omar que sí, que quiere verle. Él le propone que queden. Y no tienen idea de nada.

Martina habla con su hermana por teléfono.
La llamada a Francia le va a costar un pastizal.
Son casi las diez y media de la noche del sábado.
Mañana su vida cambiará para siempre.
Dejará España y se irá con Alissa y no volverá.
-De verdad, no entiendo el puntazo que te ha dado de volverte a Francia de un día para el otro.- Comenta Alissa al otro lado de la línea en un perfecto francés.
-Lo que yo no entiendo es que finjas ser francesa y te cambies el nombre y hasta la nacionalidad. Además, ¿hay algún problema en que me quede? Si quieres puedo buscarme otro lugar donde vivir.
-No seas idiota, Martina. Ahora no puedo hablar, te llamo luego.
-¿Luego? ¿Cuándo?
Alissa corta la llamada.                                                        
-¿Quién era?- Le pregunta Abel en cuanto se guarda el móvil en el bolsillo.
Alissa le sonríe y niega con la cabeza.

-Una antigua amiga.

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