sábado, 4 de julio de 2015

Capítulo dieciséis: *Editado

Capítulo dieciséis:
                      
Alexia las ve más tarde.
Después de tanto tiempo, las dos siguen juntas.
Y después de tanto tiempo ve también a Eme mucho más guapa que Cris.
La chica sigue su camino hacia el baño de la discoteca.

Eme se aburrió un poco del ambiente de ése bar, y Cris igual, y dos copas y ése chupito más tarde, Cris va bastante alegre.
Eme está más acostumbrada a beber.
Las chicas bailan bachata, Promise, de Romeo Santos.
Y lo hacen bastante bien, sobretodo Cris que ya no tiene vergüenza.

                                   Yo tan joven padezco del corazón,
                                   Y por tu amor sufriría mil años
                                   Y con mucho honor.

Y Eme ve preciosa a Cris y cogida de su mano la atrae con la otra por la cintura y la besa.

Lidia y Mónica también están en la misma discoteca, en el centro de la pista.
El chico de antes también está.
Y Romeo Santos está que acaba.
Las dos amigas dejan de bailar y se van a la barra entre la gente.
Cuando llegan, se piden un malibú con piña para cada una.
Le entregan a la camarera el papel de la consumición gratis, y Mónica le da el primer sorbo.
Si siguiera embarazada no podría beber.
El chico se acerca por detrás de Lidia y le pide un baile.
Lidia lo acepta.
Y los dos bailan otra bachata.

Ainara, papá y mamá están preocupados, ¿dónde estás?
Ainara recibe el mensaje de Maia y no le responde.
Mejor que no sepan que está metiéndose en la boca del lobo.
Está llegando sola al parque donde Marcos y Nico se han peleado. No hay ni un alma.
Cuando está terminando de cruzar el parque, escucha a Marcos a su espalda.
Se gira.
-Suéltame, hijo de puta.

Omar se sorprende cuando llega y a quien encuentra no es a Marta.
Alba lo mira alarmada.
-¿Qué haces tú aquí?
-¿Y tú sola?
Omar sí la recuerda a ella.
-No… No lo sé. Estaba en una fiesta, y… me he despertado aquí.
La chica tiene los ojos vidriosos.
Está realmente asustada.
-¿Y tú?- Le repite Alba.
-Alguien me ha hecho venir hasta aquí. Creo que Monicuernos ha vuelto y tiene a Marta.
La chica suspira.
-¿Enserio aún no te has dado cuenta, Omar? Marta es Monicuernos.
-Esto mismo me lo ha dicho Ainara también.
-Anda, mira, la vasca ha aprendido a usar el coco.
-A ti es a quien me resulta difícil creer, Alba.
La chica lo mira con desprecio.
-¿Enserio, Omar?
-No me preguntes por qué pero tengo la impresión de que tú tienes algo que ver con todo esto.
Alba está indignada.
-¿Ah, sí? ¿Y por qué debería de creerte yo a ti? Me han drogado y aparezco en otro lugar y encima estás tú, con el asco que me tienes.
-No digas que te tengo asco, Alba. Es sólo que por qué tú.
-¿Por qué yo qué? Estoy confundida, estoy asustada y quiero irme a casa. Pasa de la pirada de Marta y llévame, o acompáñame o lo que sea.
Alba está empeñada en darle a Judith donde más le duele.
Y donde más le duele siempre será Omar.
Además, qué cojones, le gusta.
La chica le tiende la mano
-No, Alba, no puedo pasar de esto.

Nico tiene el pie en el cuello a Marcos.
Aprieta con ganas.
-Podría matarte. Podría haberte matado cuando te he visto. Y aún así ha sido sencillo. Maricón.- Se burla Nico
A Marcos le falta el aire.
-La zorra de tu chica se ha rajado y no aparece. Sabes lo que te espera como llame a la policía, ¿verdad?
Nico se saca la navaja y afloja el pie del cuello de Marcos.
Se aparta.
-Vamos, tercer asalto.
Marcos tose en el suelo cuando Ainara aparece por detrás y le intenta quitar la navaja.
Los dos forcejean.
Se oye cómo la navaja raja la prenda y después el grito.

Ella observa la escena bajo su máscara.
Omar y la puta de Alba cada vez más cerca.
Sonríe.
Y sin que nadie la vea apunta a Omar a la cabeza, y después a Alba.
Omar le dolería a Judith.
¿Pero y Alba?
¿Y Marta?
El pobre ya ha pasado por mucho.
No se lo piensa cuando aprieta el gatillo, aunque no controla a quién va dirigida.
Sale corriendo cuando uno de los dos grita y el otro le sigue.

Dos ambulancias.
Un coche patrulla para cada uno.
Dos ambulancias resuenan en la distancia.
Una cada vez más cerca de Ainara, Nico y Marcos.
La otra acaba de salir camino al parque donde Alba apoya la cabeza en el hombro de Omar, mientras éste le tapona la herida de bala que tiene debajo de las costillas.
La muerte pronto teñirá los pasillos del hospital.

Pero Monicuernos se ha reservado aún un par de trucos para el final.

viernes, 3 de julio de 2015

Capítulo quince:

Capítulo        quince:
                      
Judith y Joaquín hace rato que hicieron las paces, se comieron a besos nada más verse y Judith no tuvo que explicarle nada.
Él ahora se ha salido fuera para responder al teléfono.
Judith lo mira sentada en los escalones de su portón.
Joaquín es tan atractivo.
Es mucho más guapo que Omar.
Parece un ángel, hablando por teléfono.
De pronto Judith siente miedo.
¿Y si es otra?
Joaquín corta la llamada como leyéndole el pensamiento y ella se levanta para abrirle la puerta.
-¿Hasta qué hora te dejan tus padres hoy?
-No me han dicho nada, así que ni idea, ¿por qué? ¿qué quieres hacer?
-Mi prima Alma, ha vuelto a Madrid. Va a dar una fiesta en su apartamento ésta noche con todos los colegas de antes y tal. ¿Vamos?
-Vamos.

                                               Yo que soy un animal,
                                               Que no entiendo de nada,
                                               Que todo me sale mal,
                                               Te tuve cien días
                                               Dentro de mi cama,
                                               No te supe aprovechar.

Jorge por primera vez en mucho tiempo llora.
Llora como un crío, como un niño pequeño.
Ha perdido el amor en la decimoquinta llamada perdida a su número.
Bebe en el comedor de su casa.
Un chupito de ron.
Y se mete otra raya.
Ésta noche no brinda con nadie.

                                               Ando perdido,
                                               Pensando que estás sola
                                               Y pude haber sido tu abrigo,
                                               Cuelgo de un hilo,
                                               Rebaño las sobras que aún quedan de tu cariño.

Maia cierra el portátil tras una lucha interna.
Ésta noche no va a escribirle a Aator porque se muere de vergüenza.
Ha quedado con su mejor amigo.
Y le gusta.
Despacito pero le gusta.
No se han besado, pero se han cogido de la mano y ha sido bonito.

                                               Yo que me quiero aliviar,
                                               Escribiéndote un tema,
                                               Diciéndote la verdad,
                                               Cumplo condena
                                               Por ése mal día
                                               Haberte dejado marchar.

A Rebeca el sexo con su novio no le ha parecido tan bueno como otras veces.
Se ha pasado el polvo pensando en Marcos, su vecino y en lo que le escribió con pintalabios en el espejo.
Ésos calzoncillos te sientan de muerte. Becca.
Y menudo calentón más tonto haber visto así a su vecino.

                                               Yo pienso en aquella tarde,
                                               Cuando me arrepentí de todo,
                                               Daría, todo lo daría por estar contigo
                                               Y no sentirme solo.

Lidia y Mónica están felices.
Parece como si nada de lo del último mes hubiese pasado.
Al llegar a la puerta de la discoteca, un chico al que hace tiempo que no ve la saluda.
Tanto tiempo que ella ni siquiera recuerda su nombre.
-¿Enserio no te acuerdas de mí, Lorena?
Lidia se ríe.
-Te has confundido, tío.
Él le sonríe y ella sigue, compra la entrada, saluda a los porteros y pasa con Mónica.
Pero el chico de la puerta sí que la conoce.

                                               A ti que te supo tan mal
                                               Que yo me encariñara
                                               Con ésa facilidad,
                                               Y me emborrachara los días
                                               Que tú no tenías que trabajar.

-¿Quién es la pava ésa a la que has saludado, eh?- Se cachondea su amigo.
Él se ríe.
-Anda, Manu, tira eso ya que te estás fumando hasta los dedos.
Y le da una colleja de broma.
No les va a decir que ésa chica es prostituta, a pesar de que por lo que parece le mintió en el nombre.

Quiere saber de ella, y ésta noche lo hará.