lunes, 15 de junio de 2015

Capítulo nueve:

Capítulo nueve:
                 
Martina ha estado un rato dando vueltas con el coche. Ha dado tantas que ha llegado a una conclusión; va a coger la vida por los cuernos, y ahora que lo ha perdido todo también es una forma de empezar de cero.
Le ha escrito a Jorge, y ahora él se sube en su coche y le pregunta sonriente:
-¿Dónde vamos?
Martina lo mira directamente a los ojos.
-Necesitaba hablar contigo.
Él ve los ojos hinchados de ella.
Ha estado llorando.
-¿Estás bien?
-No, claro que no, joder. Juan y yo lo hemos dejado, ni siquiera tengo dónde quedarme.
Él le sonríe.
-Pues aparca donde puedas y sube.
Ella se ríe a carcajadas.
-Vamos, Jorge, ¿qué me estás contando?
-¿Entonces por qué has querido verme?
Ella aparca el coche y niega con la cabeza.
-He venido a despedirme.
Él traga saliva.
-¿Qué?
-Eso, que he venido a despedirme. Mañana mismo me estoy yendo a Francia a vivir, con mi hermana.
Él la mira y no lo entiende.
Le pone una mano en la rodilla y se la acaricia.
-No puedes irte.
-No tengo opción, Jorge, que es distinto.
Él se altera.
-¡Te estoy diciendo que te quedes en mi casa, no tienes por qué irte a Francia!
Ella suspira.
-¿No lo entiendes, tío? Me voy, dejo ésta mierda y te dejo a ti atrás. Ésta vez voy a empezar de cero, yo sola. Yo sin ti.
-Pero yo te quiero.
Ahora sí que Martina se ríe.
-¿De qué te ríes?
-De lo payaso que eres. Baja de mi coche. Ya.
Él la mira, niega con la cabeza y hace lo que le pide.

Judith cierra el cuaderno y suspira, dando por terminados los ejercicios de matemáticas.
No ha hecho ni la mitad, y fijo que los que ha hecho están mal.
Son para el lunes, pero quiere tener el domingo libre.
En ésa media hora que ha estado liada, Joaquín la ha llamado cinco veces.
No le ha respondido, y no quiere conectarse, para que no se enfade porque no tiene ganas de responderle, ni de hablar con él.
Las palabras resuenan en el corazón herido de Judith.
Omar es el segundo chico que se lo ha roto. Jorge se lleva el primer puesto.
Y aunque ella ni siquiera siente nada por Jorge, le duele saber que le entregó su virginidad, ¿y para qué?

Gira en la siguiente calle.
-¿Es por aquí?
-No te preocupes, Jorge. No quiero que mi profesor me acompañe a casa después de haber pasado la noche con él.
Él hace una mueca de disgusto.
Para en una plaza libre del aparcamiento por el que están pasando.
La mira.
-¿Quieres una explicación?
Judith asiente.
-Prométeme que no le dirás nada a nadie.
Ella asiente.
-Prométemelo, Judith.
-Que sí, que te lo prometo.
-Ése día, cuando te besé, yo… no sé si me lo notaste, pero había consumido…
-¿Consumido qué?- Judith lo mira atenta.
-Cocaína.
Unos segundos de silencio. Los ojos de Judith se empañan.
-¿Me besaste sólo por cómo ibas?
-No lo sé. Después de eso te empecé a desear, y ahora me doy cuenta de que sólo fue un capricho.
Ella tiembla de ira.
-¿Sólo un capricho?- Le grita.
-Judith, tranquilízate, por favor. La gente se nos queda mirando.
Ella respira hondo, se mira la palma de la mano, y le da una bofetada.
Se baja del coche y se aleja.

Ella abre los ojos con fuerza debajo del agua.
El chico de antes le está metiendo la cabeza con fuerza en un cuenco enorme con agua y ella aprieta para poder salir.
Se empieza a marear cuando él le saca la cabeza de nuevo tirándole del pelo.
-¿Por qué me hacéis esto?- Pregunta Marta, y traga agua porque antes de terminar la frase le sumerge otra vez la cabeza.
Ella sabe bien por qué.
Por estar enamorada de Emily, y separarla de Marcos.
Por ver cómo Mónica le era infiel a Marcos y atacarla.
Por jugar a hacerle daño a Judith estando con Omar.
Vuelve a tomar aire cuando le saca la cabeza.
-¿Vas a contestar ya o te tengo que ahogar, puta?
-Repíteme la pregunta, por fa.
El chico la mira fijamente, suspira y pregunta:
-¿Eres o no eres Monicuernos?

Marta le escupe por segunda vez en la cara.

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